Recuerdo este poema de Ángel González desde esta ciudad, tan distinta ahora a nuestros ojos.

Recuerdo este poema de Ángel González desde esta ciudad, tan distinta ahora a nuestros ojos.

¿Nos sigue haciendo vibrar nuestro trabajo? ¿Somos felices en él?

Tú decides qué o quién te condiciona.

Nadie puede obligarte a pensar ni a sentir a su modo.

Capturemos nuevos instantes.

Todo está más cerca de lo que imaginamos.

Dos valiosas cualidades que convendría fomentar.

Este es un momento «para cotidianizar los temores», llevarlos de la mano y asumir que el antes no existe. Todo es hoy y mañana.

Solo hace falta dar un paso detrás de otro.

Así es, como en el poema de Gabriel Celaya, «se trata de [buscar] algo positivo».
