Intentarlo

INTENTARLO

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Intentarlo siempre.

Aunque las flores se marchiten y la tierra se abra

llevándose consigo qué sé yo cuántas penas.

Aunque el sueño negro te deje un día

rabiando de nostalgia por saber que no está

alguien que nunca querías que se fuera.

Aunque enciendas la televisión

y te llueva una tiniebla de dolor

partiendo el alma en tantos pedazos

que nunca podrás reconstruirla.

Aunque la soledad viaje contigo

a todas partes, a todas horas,

a todos los rincones del pensamiento.

Aunque te quemes cada vez que saltees

las consecuencias de la injusticia

y sufras en tu carne las mentiras

de los que quieren verte en el arroyo.

Aunque el vacío sea más inmenso

que el aire que respiras

y no te quede aliento para encontrar

un trocito de espíritu que dé sentido

a estas palabras.

Aun así,

aunque parezca que se te hunde la inocencia

y se te escapa la esperanza,

aun así,

aunque parezca inservible el complejo

acertijo de la vida,

aun así,

siempre, incansablemente,

aunque las fuerzas nos lleguen mutiladas,

siempre intentarlo.

María Ángeles Chavarría, de Lo que sólo cuenta el alma

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Por estar ahí

POR ESTAR AHÍ

A mis padres

Portada Homenajes

O reía o lloraba…
Pero esas sensaciones no sabría explicarlas.
Y es que estaban allí.

La merienda aportaba un respiro al estudio,
jugaba a ser pirata después de los deberes
y encontraba sonrisas en la dificultad.

Yo tenía mis miedos:
a un examen sin rostro,
a levantar la mano buscando una respuesta,
a un futuro sin suerte,
a no ser como todos esperaban que fuera.

Soñaba sin reservas y me dolía el sueño.
Pero estaban allí.

Convertían en fácil un mundo que interroga
con ojos de una niña que duda de verdades.
Aprendía de ellos el vivir cotidiano,
los instantes de premios, las palabras amables,
el rigor exigente del deber necesario
y la suave ternura que vela sin saberlo.

Y es que llenaban todo
(mi magia, mis sorpresas,
mi cartera estrenada,
mis tardes de solfeo,
mis nervios sin sentido,
mi corazón intacto…)
cuando estaban ahí.

María Ángeles Chavarría (Homenajes imprecisos)

Quererlo todo

QUERERLO TODO

Portada Lo que sólo cuenta el alma

Todo, porque los sentimientos a medias
no merecen la pena,
porque ando descalza de lluvias
por no conformarme nunca
con un camino marchito.

Todo, porque la prolongación de mi ser
sigue adelante sola
a pesar del paisaje no visible,
a pesar de tener ojos mojados
por un humo vestido de tiniebla.

Todo, porque vale la pena querer todo,
y ser hasta la médula del viento,
y recorrer los días
y navegar las noches
y esperar las mañanas.

Todo, porque nadar a medias es ahogarse
y la canción a medias nos va dejando helados;
porque el volcán se enciende
mientras el mundo avanza,
mientras los años pasan lentamente
o pasan muy deprisa,
mientras se van sumando los recuerdos
hasta inmovilizar nuestro futuro,
mientras nos damos cuenta,
con la arruga en la piel,
que todo es risa y llanto,
porque también las lágrimas
son parte de la vida.

María Ángeles Chavarría, de Lo que solo cuenta el alma

Se trata de algo positivo

SE TRATA DE ALGO POSITIVO

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               Hoy, por ejemplo, estoy más bien contento.

No sé bien las razones, mas por si acaso anoto:

Mi estómago funciona,

mis pulmones respiran,

mi sangre apresurada me empuja a crear poemas.

(Solamente -¡qué pena!- no sé medir mis versos.)

 

Pero es igual, deliro: Rosa giratoria

que abres dentro mío un espacio absoluto,

noche con cabezas

de cristal reluciente, velocidades puras del iris y del oro.

(Solamente -¡qué pena!- estoy un poco loco.)

 

Mas es real, os digo, mi sentimiento virgen,

reales las palabras absurdas que aquí escribo,

real mi cuerpo firme,

mi pulso rojo y lleno,

la tierra que me crece y el aire en que yo crezco.

(Solamente –qué pena- si vivo voy muriendo.)

 

[GABRIEL CELAYA, 1945]

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