Tertulia de verano

 

Charlábamos tranquilos frente al mar melancólico.

Gaviotas en cascada.

Pensativa en la hamaca, se escapaba el instante.

La tarde era apacible.

Miraba el horizonte sintiendo eternidad.

comedor-de-verano-en-la-terraza_galeria_landscape

 

La merienda interrumpió la colección de hilos.

Se estaba bien, unos junto a otros,

hablando en silencio.

Enlazaba momentos.

Las pausas de la charla adormecían.

La humedad era casi un hallazgo.

terraza1

 

Todo parecía claro

y las transparencias hablaban con escalofrío.

La tarde ya era noche

y una manta entonces daba confianza

para seguir soñando.

la-terraza

Sin moverme de la terraza,

conquistaba el firmamento.

pensando junto al mar

María Ángeles Chavarría, en La mirada de alguien sin importancia

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LOS SIGNOS

LOS SIGNOS

columpio y árbol

No es necesario esperar la llegada de un signo

para empezar a amar profundamente

un gesto, una mirada transparente,

un abismo de luces coloreado en espirales

por el alma infinita de un milagro.

 

No hay que invocar mensajes poderosos

para darse una vuelta por la vida

y preguntar al mundo qué espera de tus órganos,

qué espera de tus huesos,

qué espera de tu espíritu;

para anidar al sol de una esquina del barrio

y mirar las paredes,

que a veces necesitan un toque de pintura,

y contemplar el cielo

aunque a veces las nubes nos tapen sus azules.

 

No hay que esperar un golpe del azar

para agotar la tarde

hasta que el sol se esconda entre naranjas,

para fundirse en sueños

con el soplo callado de nuestros pensamientos.

 

No hay que esperar jamás las oportunidades.

 

Hay que agitar con fuerza las ojeras

y mirar con los ojos muy brillantes

las alas del instante regalado.

chica con mariposas

María Ángeles Chavarría (de Lo que sólo cuenta el alma)

Tinieblas nocturnas

TINIEBLAS NOCTURNAS

A mi abuelo,

por haberme encaminado hacia la esperanza.

 

camino largo

 

Hay un punto en la noche tan oscuro

que te oculta el paisaje,

el paisaje desnudo

libre de toda red.

 

Me quedo inmóvil,

intentando cerrar muy bien los ojos

para buscar, sedienta, alguna imagen

en esferas de vidrios perfilados

por una luz que repare la sangre.

 

Es el momento límite de la supervivencia,

el momento marcado por fórmulas secretas,

el momento del muro que memoriza un átomo.

 

Es el centro de voces que temen al insomnio

y borran a patadas

los pasos de la ausencia.

 

Un instante después

de haber sentido lunas de azabache,

un instante tan sólo

después del recorrido hacia el abismo,

percibo una sorpresa envuelta en blanco.

 

En ese mismo instante

amanece.

María Ángeles Chavarría (de Lo que sólo cuenta el alma)

optimismo6

¡Qué esfuerzo!

caballo4

¡Qué esfuerzo!
¡Qué esfuerzo del caballo por ser perro!
¡Qué esfuerzo del perro por ser golondrina!
¡Qué esfuerzo de la golondrina por ser abeja!
¡Qué esfuerzo de la abeja por ser caballo!
Y el caballo,
¡qué flecha aguda exprime de la rosa!,
¡qué rosa gris levanta de su belfo!
Y la rosa,
¡qué rebaño de luces y alaridos
ata en el vivo azúcar de su tronco!
Y el azúcar,
¡qué puñalitos sueña en su vigilia!
Y los puñales diminutos,
¡qué luna sin establos, qué desnudos,
piel eterna y rubor, andan buscando!
Y yo, por los aleros,
¡qué serafín de llamas busco y soy!
Pero el arco de yeso,
¡qué grande, qué invisible, qué diminuto!,
sin esfuerzo.

 (Federico García Lorca, “Muerte” de Poeta en Nueva York)

esfuerzo8

¡Cuánto esfuerzo en ser otros!

¿Y si nos decidiésemos a ser nosotros mismos?

mirada fuente M.A.Chavarría

 

 

De Sintiendo el silencio (María Ángeles Chavarría)

Dibujo de Alejandra Salvador Chavarría

INFANCIA

INFANCIA

 

optimismo9No sé cuándo descubrí

que no estaba allí.

 

Desapareció de repente,

pero yo la sentía.

 

Quería mis alegres cuentos

que mi hermano atrapaba con sigilo curioso;

ir acompañada a la escuela

optimismo3saltando los charcos con mis indómitas botas blancas;

jugar a “Veo-veo” con mi padre

las tranquilas mañanas de domingo

y que mi madre me regalase un botón

si no prolongaba mis sueños perezosos en el frío invierno.

 

Quería construir fantásticos castillos en la playa

y cantar villancicos por Navidad,

comprar cromos en el Kiosco

y cambiar en el banco de la plaza los que nadie tenía;

Tenía una frescura azul, un desparpajo nervioso,

una timidez de ojos atentos…

y una cama voladora que siempre estaba en mis sueños.

 

Foto niña en lunaNo sé cuándo…

empecé a crecer.

 

María Ángeles Chavarría, de La mirada de alguien sin importancia

Cada uno a lo suyo

CADA UNO A LO SUYO

.

television

Sentados en despachos creados por expertos

van repartiendo credos

a las figuras menos talladas,

menos vistosas,

de este absurdo ajedrez.

 

Su firma es importante,

el tono de su voz es importante,

sus pasos y su aliento que te insiste

en que les perteneces

también es importante.

 

Cuando mueven un dedo

ya tienen tras de sí varios imitadores

(decenas, cientos o miles,

según el jubiloso y altanero tamaño

de su influencia)

que coincidirán en adular el hermoso gesto,

rebosante de encanto y de glamour,

y lo copiarán frente al espejo hasta hacerlo calco

integrado en la marcha de sus vidas.

 

rosa4Sinceramente prefiero

quedarme con mi incierta pequeñez

de lo inservible

a pensar que una colección de impecables sonrisas

con sus correspondientes ademanes de perfectas corbatas

puedan ser el único motivo

por el que el mundo siga girando.

.

María Ángeles Chavarría (de Lo que sólo cuenta el alma)

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