12-dic-1 maria-angeles-chavarria

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ATREVIMIENTO maria-angeles-chavarria

Latidos

Quiero y me dejo querer.

 

Estreno contigo sentimientos silenciados

y comparto misterios entre risas de fiesta.

 

Puedo ser lo que soy

y aprendo a conocerte.

 

Me has regalado el viento, un desafío…

 

Un día, en mi soledad, te soñé;

y hoy, me aportas gotas de sueños

en cada huella que dejamos juntos.

 

Marcas el ritmo de la primavera y,

mes a mes, puedo ver tu corazón

en cada gesto.

 

Me has enseñado a soportar tempestades

y arropas con tu chispa mis dibujos de niña.

 

Descubro un pasaporte a las estrellas

cuando, con tu magia, rompes la monotonía.

 

Pienso en acuarelas desde que estás conmigo,

me disfrazas de reina cada vez que me miras.

 

Y, por fin, dejé mis amuletos

porque tú eres el trébol que oxigena mi alma.

1 María Ángeles Chavarría MIrada

(María Ángeles Chavarría, La mirada de alguien sin importancia, 1999)

Como el viento

COMO EL VIENTO

Como el viento a lo largo de la noche,
amor en pena o cuerpo solitario,
toca en vano a los vidrios,
sollozando abandona las esquinas;

O como a veces marcha en la tormenta,
gritando locamente,
con angustia de insomnio,
mientras gira la lluvia delicada;

Sí, como el viento al que un alba le revela
su tristeza errabunda por la tierra,
su tristeza sin llanto,
su fuga sin objeto;

Como él mismo extranjero,
como el viento huyo lejos,
Y sin embargo vine como luz.

luna9

 

Luis Cernuda, Un río, un amor. Incluido en La realidad y el deseo.

 

Un río, un amor se publicó en 1929

Tertulia de verano

 

Charlábamos tranquilos frente al mar melancólico.

Gaviotas en cascada.

Pensativa en la hamaca, se escapaba el instante.

La tarde era apacible.

Miraba el horizonte sintiendo eternidad.

comedor-de-verano-en-la-terraza_galeria_landscape

 

La merienda interrumpió la colección de hilos.

Se estaba bien, unos junto a otros,

hablando en silencio.

Enlazaba momentos.

Las pausas de la charla adormecían.

La humedad era casi un hallazgo.

terraza1

 

Todo parecía claro

y las transparencias hablaban con escalofrío.

La tarde ya era noche

y una manta entonces daba confianza

para seguir soñando.

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Sin moverme de la terraza,

conquistaba el firmamento.

pensando junto al mar

María Ángeles Chavarría, en La mirada de alguien sin importancia

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