Fotografías de qué sé yo maria-angeles-chavarria

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CANICAS maria-angeles-chavarria

Entrega de los premios Max Aub

El sábado 1 de junio se entregaron en Segorbe los premios del XXVII Certamen Internacional de Cuentos Max Aub en una Velada Literaria cuyo desarrollo se detalla en el siguiente enlace:

http://www.elperiodic.com/segorbe/noticias/241186_amigos-reunen-cena-literaria-entrega-xxvii-premio-internacional-cuentos.html

Estas imágenes reflejan el transcurso del evento, al que asistí como representante del jurado, y cómo lo disfruté en muy buena compañía.

2 VELADA LITERARIA 3_DSC0018 6 IMG_2971 8 la foto 1 (9) OLYMPUS DIGITAL CAMERA 12 _DSC0022 12_DSC0023 13_DSC0024 18 XXVII PREMIO MAX AUB_ GANADOR comarcal (5) ??????????????????????????????? 21 IMG_3004 22_DSC0100 24 XXVII PREMIO MAX AUB_ GANADOR comarcal (37)

 

Gracias a la Fundación Max Aub por su excelente trato y felicidades a Fernando Villamía y a Miguel Alayrach por sus merecidos premios.

MAX AUB 1 JUNIO5

 

Taller de Relato Juvenil

Taller de Relato Juvenil en la ESCUELA DE LAS PALABRAS a partir del 24 de abril de 2013

“Haz de tu vida un sueño, y de tus sueños una realidad” (Saint Exupèry)

Pintor Mikhail Nesterov 1

Taller relato juvenil en la Escuela de las Palabras

Fotografías de qué sé yo

FOTOGRAFÍAS DE QUÉ SÉ YO

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 La hierba o la fábrica. Todo desfallece ante su clic. Flash y permanencia. Una obsesión. Captar la esencia de la esencia.

El tiempo mata los gritos de los objetos. Fotografío para no olvidar. Para no dejar a una vajilla muerta. Destartalada por el desamor.

No sé qué quedará. La imagen salva. Quiero salvar los pétalos del fin. La risa descontrolada de un movimiento. La tibieza de una mesa camilla. Unas manos gastadas. Un gesto que no tiene antecedentes.

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Un día me propuse fotografiar la pena. Logré captar la tristeza, la ternura, la soledad. Transporté el objetivo a la piel de los entes y los seres. Puse mi corazón en una lente. Lo dejé a la intemperie. Niebla. Filtros. El mundo era una gran fotografía. El mundo se dejaba mirar por mis ojos. El marco era el único límite. Desnudo en blanco y negro. Alma en color.

cámara3

El mensaje pervive despechado. Los álbumes soportan los silencios. Relojes. Risas. Rostros. Rituales. Ese sabor a esencia duerme ahora en negativos.

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 María Ángeles Chavarría, de  Pincelada con matices

Luna lunera

LUNA LUNERA

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De niña, me gustaba inventar canciones. “Niña, mira al cruzar”. Esa calle sin coches. Inventaba en el trayecto de mi casa a la lechería. Lechera verde manzana con tapa blanca. Redondita. Como mi cara. Como la luna. A esa luna cantaba. Esa luna mágica era la protagonista de mis canciones.

Era lo que más llamaba mi atención a lo largo del recorrido. Lo que más destacaba entre el paisaje de calles empedradas. Frío invierno. Cálida luna color de lumbre. Pequeña luna inaccesible.

En la cola seguía tarareando sin voz. Silenciosa tonadilla tímida. “¿Cuánta te pongo?” Mente lejana y danzarina. “¿Cuánta? ¿No me oyes?”. “Sí, sí. Dos litros. Perdone, no la había oído.”

Oía un murmullo. Las señoras hablaban de sus cosas. Eran las ocho de la tarde y muchas tenían prisa por hacer la cena. Había sábanas blancas en los balcones. Leche blanca. Luna blanca. Mi piel era blanca y el invierno frío.

Mis nueve años hacían juegos malabares con el espejo celeste. El paraíso lunar me acompañaba y yo no podía dejar de cantar. Temas lunáticos. Románticos temas de niña que aún cree en sirenas. Casi conseguía emocionarme con mi propia invención. “¡Qué rara es esa niña! ¡Siempre en las nubes!” Se equivocaban. No estaba en las nubes. Estaba en la luna.

Me decían que siempre llevaba las rodillas marcadas, que tropezaba con una raya de tiza. Pero el suelo no tenía la culpa. Era la luna, la inmensa luna, la que me cautivaba hasta el punto de perder la noción del tiempo y del espacio. “¿Cuánta leche has comprado?” “Dos litros, mamá”. La lechera estaba medio vacía. Zarandeada por el ligero bamboleo de mi cancionero. El resto estaba llenito de luna. Sin embargo, callaba. Nadie lo hubiese entendido.

camino y luna

María Ángeles Chavarría, de Pincelada con matices

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