LOS SIGNOS

LOS SIGNOS

columpio y árbol

No es necesario esperar la llegada de un signo

para empezar a amar profundamente

un gesto, una mirada transparente,

un abismo de luces coloreado en espirales

por el alma infinita de un milagro.

 

No hay que invocar mensajes poderosos

para darse una vuelta por la vida

y preguntar al mundo qué espera de tus órganos,

qué espera de tus huesos,

qué espera de tu espíritu;

para anidar al sol de una esquina del barrio

y mirar las paredes,

que a veces necesitan un toque de pintura,

y contemplar el cielo

aunque a veces las nubes nos tapen sus azules.

 

No hay que esperar un golpe del azar

para agotar la tarde

hasta que el sol se esconda entre naranjas,

para fundirse en sueños

con el soplo callado de nuestros pensamientos.

 

No hay que esperar jamás las oportunidades.

 

Hay que agitar con fuerza las ojeras

y mirar con los ojos muy brillantes

las alas del instante regalado.

chica con mariposas

María Ángeles Chavarría (de Lo que sólo cuenta el alma)

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2 respuestas a LOS SIGNOS

  1. Stelmarch dijo:

    Me alegra encontrarte por aquí, compañera. Muy buen poema.

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