RETORNO A LA INFANCIA
He retornado a la infancia. Ese periodo liberador, pese a las prohibiciones, en que todo parecía ir bien. Entonces, ensimismada, silenciosa, tímida, jugaba mi papel de misteriosa y me refugiaba en la introversión para observar sin límites. Comportamientos, paisajes, interiores… todo entraba en mi mente y todo salía de ella coloreado por mi peculiar visión de la vida.
Ahora me encuentro un tanto perdida y no logro dar con los tonos adecuados para sombrear con pinceladas dulces un espacio abrupto, incoherente e injusto. Ahora, mis preguntas son más complejas que antes y lo más doloroso, para alguien que, como yo, cree en los sueños, es que la imaginación no siempre es válida para resolver los enigmas.
Por eso he retornado a la infancia, para volver a creer en lo imposible, para volver a sumergirme en ese mundo idílico de fantasía, para llorar sin complejos de adulta, para recibir ese abrazo, dulce, tierno, apacible, y que una voz cálida y segura me diga que todo está bien.
María Ángeles Chavarría, de Pincelada con matices
























































