
Greguería del 1 de agosto

El motor del cambio
El motor del cambio, y por tanto el proceso hacia él, es diferente para cada individuo. Hay quien lo vive en soledad mientras otros prefieren compartirlo y pedir asesoramiento. Cada caso es personal y único. Sin embargo, en lo que coincide la mayoría de personas que deciden “reinventarse” profesionalmente es en el deseo de desanclarse a partir de diversos sentimientos de insatisfacción. Por eso mismo, pese a lo difundido del término, prefiero hablar de “autodescubrimiento” que de “reinvención” en lo que se refiere al desarrollo personal y laboral. Si nos paramos a pensar, comprobamos que es menos agotador y más efectivo profundizar en quienes ya somos que volver a inventarnos cada vez que nuestro perfil o nuestra forma de ser no cuadra en los patrones que la sociedad modifica continuamente. Esta profundización no es estática y supone, por supuesto, una modificación de nuestra conducta y de nuestros pensamientos; sin embargo, supone una metamorfosis mucho más natural y coherente que el hecho de convertirnos en quienes no somos, incluso con brusquedad y prisas, solo porque lo exige el guion. Sigue leyendo «El motor del cambio»
Latidos
Quiero y me dejo querer.
Estreno contigo sentimientos silenciados
y comparto misterios entre risas de fiesta.
Puedo ser lo que soy
y aprendo a conocerte.
Me has regalado el viento, un desafío…
Un día, en mi soledad, te soñé;
y hoy, me aportas gotas de sueños
en cada huella que dejamos juntos.
Marcas el ritmo de la primavera y,
mes a mes, puedo ver tu corazón
en cada gesto.
Me has enseñado a soportar tempestades
y arropas con tu chispa mis dibujos de niña.
Descubro un pasaporte a las estrellas
cuando, con tu magia, rompes la monotonía.
Pienso en acuarelas desde que estás conmigo,
me disfrazas de reina cada vez que me miras.
Y, por fin, dejé mis amuletos
porque tú eres el trébol que oxigena mi alma.

(María Ángeles Chavarría, La mirada de alguien sin importancia, 1999)
Greguería del 1 de julio

Como el viento
COMO EL VIENTO
Como el viento a lo largo de la noche,
amor en pena o cuerpo solitario,
toca en vano a los vidrios,
sollozando abandona las esquinas;
O como a veces marcha en la tormenta,
gritando locamente,
con angustia de insomnio,
mientras gira la lluvia delicada;
Sí, como el viento al que un alba le revela
su tristeza errabunda por la tierra,
su tristeza sin llanto,
su fuga sin objeto;
Como él mismo extranjero,
como el viento huyo lejos,
Y sin embargo vine como luz.

Luis Cernuda, Un río, un amor. Incluido en La realidad y el deseo.
Un río, un amor se publicó en 1929
Greguería del 1 de junio

Alternativas al lamento
Hay que reconocer que no es agradable que te cierren una puerta que creías abierta, te despidan o te hagan la vida imposible en la empresa donde trabajas. Aun así, rumiar y lamentarse de la “mala suerte” no sirve de nada a no ser que quieras provocar lástima, algo poco recomendable para iniciar un proceso de búsqueda de empleo. Sigue leyendo «Alternativas al lamento»
Magia en los bolsillos
MAGIA EN LOS BOLSILLOS
Tengo querencia de cosas en apariencia inútiles. No me malinterpretéis. No se trata de poseer. Tampoco tengo el síndrome de Diógenes. Hablo de pequeñeces con un sentido especial, de artilugios a los que añado una historia a partir de un recuerdo…
Lo sé. Dicen los psicólogos que hay que despedirse de las cosas, que no hay que aferrarse a nada. Pero ¿cómo dices adiós a aquello que te reconforta con tus evocaciones? ¿Cómo te despides de quien, sin estar, vive a través de los objetos?
Greguería del 1 de mayo

