FORMACIÓN creativa, Rozar con CUENTOS gotas

«El antisocial»

EL ANTISOCIAL

 Chico pensativo (ASCH) 001

Seducir, atrapar, cautivar… son funciones de la palabra. Y para ello, por muy estupendos que sean los libros, el lenguaje debe vivir en sociedad, ponerse de largo, mezclarse con la gente…

Es muy respetable que defiendas tu posición de insociable con el manido argumento de “porque yo soy así”; pero entonces, enciérrate en tu casa y dedícate a otra casa. No pretendas establecer contactos criticando al sistema en el que estás inmerso.

 

UN TIPO SINGULAR

 Soy muy poco sociable. Muchos dicen que “raro”. Puede ser. El caso es que me cargan los congresos. El rollo ese del parloteo no va nada conmigo. Ya me gustaría. Hace un par de meses, sin ir más lejos, mis jefes me enviaron a una convención para que estableciese buenas relaciones con la competencia. No podía librarme. Por antigüedad, me correspondía. Carpetas con el símbolo de los patrocinadores. Bolígrafos con el mismo escudo. Tazas del desayuno. Escudo por aquí. Escudo por allá. No me enteré de nada. Entre el escudo y las musarañas pasé el tiempo con la mente en blanco. “Pero hombre, señor Pérez, que nos ha costado una pasta el viajecito”. “Sí, lo sé”. Hotel de primera. Gimnasio. Sala de masajes. Sala azul. Sala rosa. Sala verde. Todo muy en su sitio. Pero yo aburrido como una ostra.

 

Vida social continua. Objetivo de muchos. Incapaces de ahondar en sentimientos, en rasgos del carácter. Bailes. Cócteles. Siguen el juego. En eso consiste todo. “Hoy tengo un compromiso”. “Mañana otro”. “No sabes cómo tengo la agenda”. ¡Pobres víctimas de la estupidez!

 

Lo sé. Ellos pensarán que yo soy el chalado. Un lunático sin un amigo con quien jugar al pádel. Un chiflado sin vida nocturna. Es que no quiero vida nocturna. Quiero tener mi propio estilo de vida. O no tener ningún estilo. Quiero hacer lo que quiera sin dar explicaciones. Leer un poema con el mismo derecho con que otros toman a esa hora un cubata. Permanecer en Babia si es mi deseo mientras alguien masculla palabras sin sentido. Repetidas por alguien. Vacías. Machaconas. Soporíferas palabras copiadas de otras voces.

 

Ya tengo la etiqueta. No soy interesante. No soy grato. Porque no me he esforzado por perfilar mi imagen con penumbras. Todos interpretan su papel pero yo no deslumbro. No tengo guión en la gran obra. Me oculto y no soy gris. No admiten los colores.

 

No es que sea especialmente tímido. Sencillamente, no me gusta malgastar energías. Aburrirse es fatigoso. Mi corazón se agota cuando se aburre. No puedo evitarlo. Me envuelvo en mis manías y sigo con mi vida tan poco interesante.

 

PARA MEJORAR Y DIFERENCIARSE:

 

  • Potenciar la comunicación y la solidaridad es imprescindible para fomentar las relaciones sociales y enriquecer nuestra personalidad.

 

  •  Podemos aprovechar la tecnología que nos ofrecen las redes sociales para establecer y mantener contactos; sin embargo, no deberíamos olvidar el valor de esa reunión de café, esa tertulia amistosa en una terraza, ese paseo en compañía o esa tarde de cine y palomitas en la que se intercambian opiniones y risas.

 

  • Las obligaciones profesionales y familiares, las prisas y el nuevo modo de vida hacen que frases como “a ver cuándo nos vemos” o “ya te llamaré” se conviertan en tópicos vacíos de sentido. No pongas excusas. Selecciona a tus amistades y queda solo con quien te apetezca. Si no malgastas tu tiempo en relaciones tóxicas o vacías, podrás disfrutar de esas charlas liberadoras como las que tenían nuestros abuelos, sin horarios, en un banco de la plaza.

 

  • La comunicación sincera libera de muchas frustraciones y angustias contenidas. Es la mejor terapia para los problemas.

 

  • Del mismo modo, debemos practicar la escucha activa interesándonos por conocer las necesidades y sentimientos del otro mediante preguntas y la reflexión sobre las respuestas obtenidas. Recordemos que saber escuchar es un verdadero arte y también debe aprenderse.

 

  • Para ello, mantén el contacto visual, muestra interés y empatía con tu tono de voz, evita el impulso incontrolado de contestar antes de que el interlocutor haya finalizado su intervención o de argumentar cuando muestre enfado, asiente con la cabeza indicando atención, controla tus emociones si estás en desacuerdo, sé flexible y trata de adaptarte a la personalidad de quien tienes delante.

 

  • Cuida el lenguaje corporal. Muestra las manos abiertas cuando hables. No las escondas detrás de la espalda, en los bolsillos o debajo de la mesa. Mantente relajado y proyecta una sonrisa que transmita confianza y optimismo.

 

No te cierres en ti mismo. Siente curiosidad por tu entorno.

 

hablar_pub_y_priv.inddMaría Ángeles Chavarría

de Hablar en público y en privado, las situaciones que nadie te comenta

(Dibujo de Alejandra Salvador Chavarría)

Saborear las LETRAS de siempre, Susurrar en VERSO

Asunción de ti

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Quién hubiera creído que se hallaba

sola en el aire, oculta,

tu mirada.

Quién hubiera creído esa terrible

ocasión de nacer puesta al alcance

de mi suerte y mis ojos,

y que tú y yo iríamos, despojados

de todo bien, de todo mal, de todo,

a aherrojarnos en el mismo silencio,

a inclinarnos sobre la misma fuente

para vernos y vernos

mutuamente espiados en el fondo,

temblando desde el agua,

descubriendo, pretendiendo alcanzar

quién eras tú detrás de esa cortina,

quién era yo detrás de mí.

Y todavía no hemos visto nada.

Espero que alguien venga, inexorable,

siempre temo y espero,

y acabe por nombrarnos en un signo,

por situarnos en alguna estación

por dejarnos allí, como dos gritos

de asombro.

Pero nunca será. Tú no eres ésa,

yo no soy ése, ésos, los que fuimos

antes de ser nosotros.

Eras sí pero ahora

suenas un poco a mí.

Era sí pero ahora

vengo un poco a ti.

No demasiado, solamente un toque,

acaso un leve rasgo familiar,

pero que fuerce a todos a abarcarnos

a ti y a mí cuando nos piensen solos.

172150__155_m_1Mario Benedetti (del poema «Asunción de ti»)

Rozar con CUENTOS gotas

Fotografías de qué sé yo

FOTOGRAFÍAS DE QUÉ SÉ YO

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La hierba o la fábrica. Todo desfallece ante su clic. Flash y permanencia. Una obsesión. Captar la esencia de la esencia.

 

El tiempo mata los gritos de los objetos. Fotografío para no olvidar. Para no dejar a una vajilla muerta. Destartalada por el desamor.

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No sé qué quedará. La imagen salva. Quiero salvar los pétalos del fin. La risa descontrolada de un movimiento. La tibieza de una mesa camilla. Unas manos gastadas. Un gesto que no tiene antecedentes.

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Un día me propuse fotografiar la pena. Logré captar la tristeza, la ternura, la soledad. Transporté el objetivo a la piel de los entes y los seres. Puse mi corazón en una lente. Lo dejé a la intemperie. Niebla. Filtros. El mundo era una gran fotografía. El mundo se dejaba mirar por mis ojos. El marco era el único límite. Desnudo en blanco y negro. Alma en color.

 

El mensaje pervive despechado. Los álbumes soportan los silencios. Relojes. Risas. Rostros. Rituales. Ese sabor a esencia duerme ahora en negativos.

María Ángeles Chavarría (de Pincelada con matices)

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Susurrar en VERSO

Tinieblas nocturnas

TINIEBLAS NOCTURNAS

A mi abuelo,

por haberme encaminado hacia la esperanza.

 

camino largo

 

Hay un punto en la noche tan oscuro

que te oculta el paisaje,

el paisaje desnudo

libre de toda red.

 

Me quedo inmóvil,

intentando cerrar muy bien los ojos

para buscar, sedienta, alguna imagen

en esferas de vidrios perfilados

por una luz que repare la sangre.

 

Es el momento límite de la supervivencia,

el momento marcado por fórmulas secretas,

el momento del muro que memoriza un átomo.

 

Es el centro de voces que temen al insomnio

y borran a patadas

los pasos de la ausencia.

 

Un instante después

de haber sentido lunas de azabache,

un instante tan sólo

después del recorrido hacia el abismo,

percibo una sorpresa envuelta en blanco.

 

En ese mismo instante

amanece.

María Ángeles Chavarría (de Lo que sólo cuenta el alma)

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Saborear las LETRAS de siempre

¡Qué esfuerzo!

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¡Qué esfuerzo!
¡Qué esfuerzo del caballo por ser perro!
¡Qué esfuerzo del perro por ser golondrina!
¡Qué esfuerzo de la golondrina por ser abeja!
¡Qué esfuerzo de la abeja por ser caballo!
Y el caballo,
¡qué flecha aguda exprime de la rosa!,
¡qué rosa gris levanta de su belfo!
Y la rosa,
¡qué rebaño de luces y alaridos
ata en el vivo azúcar de su tronco!
Y el azúcar,
¡qué puñalitos sueña en su vigilia!
Y los puñales diminutos,
¡qué luna sin establos, qué desnudos,
piel eterna y rubor, andan buscando!
Y yo, por los aleros,
¡qué serafín de llamas busco y soy!
Pero el arco de yeso,
¡qué grande, qué invisible, qué diminuto!,
sin esfuerzo.

 (Federico García Lorca, “Muerte” de Poeta en Nueva York)

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¡Cuánto esfuerzo en ser otros!

¿Y si nos decidiésemos a ser nosotros mismos?