Etiqueta: poesía
La complicidad y Benedetti
LOS SIGNOS
LOS SIGNOS
No es necesario esperar la llegada de un signo
para empezar a amar profundamente
un gesto, una mirada transparente,
un abismo de luces coloreado en espirales
por el alma infinita de un milagro.
No hay que invocar mensajes poderosos
para darse una vuelta por la vida
y preguntar al mundo qué espera de tus órganos,
qué espera de tus huesos,
qué espera de tu espíritu;
para anidar al sol de una esquina del barrio
y mirar las paredes,
que a veces necesitan un toque de pintura,
y contemplar el cielo
aunque a veces las nubes nos tapen sus azules.
No hay que esperar un golpe del azar
para agotar la tarde
hasta que el sol se esconda entre naranjas,
para fundirse en sueños
con el soplo callado de nuestros pensamientos.
No hay que esperar jamás las oportunidades.
Hay que agitar con fuerza las ojeras
y mirar con los ojos muy brillantes
las alas del instante regalado.
María Ángeles Chavarría (de Lo que sólo cuenta el alma)
Tinieblas nocturnas
TINIEBLAS NOCTURNAS
A mi abuelo,
por haberme encaminado hacia la esperanza.
Hay un punto en la noche tan oscuro
que te oculta el paisaje,
el paisaje desnudo
libre de toda red.
Me quedo inmóvil,
intentando cerrar muy bien los ojos
para buscar, sedienta, alguna imagen
en esferas de vidrios perfilados
por una luz que repare la sangre.
Es el momento límite de la supervivencia,
el momento marcado por fórmulas secretas,
el momento del muro que memoriza un átomo.
Es el centro de voces que temen al insomnio
y borran a patadas
los pasos de la ausencia.
Un instante después
de haber sentido lunas de azabache,
un instante tan sólo
después del recorrido hacia el abismo,
percibo una sorpresa envuelta en blanco.
En ese mismo instante
amanece.
María Ángeles Chavarría (de Lo que sólo cuenta el alma)
¡Qué esfuerzo!
¡Qué esfuerzo!
¡Qué esfuerzo del caballo por ser perro!
¡Qué esfuerzo del perro por ser golondrina!
¡Qué esfuerzo de la golondrina por ser abeja!
¡Qué esfuerzo de la abeja por ser caballo!
Y el caballo,
¡qué flecha aguda exprime de la rosa!,
¡qué rosa gris levanta de su belfo!
Y la rosa,
¡qué rebaño de luces y alaridos
ata en el vivo azúcar de su tronco!
Y el azúcar,
¡qué puñalitos sueña en su vigilia!
Y los puñales diminutos,
¡qué luna sin establos, qué desnudos,
piel eterna y rubor, andan buscando!
Y yo, por los aleros,
¡qué serafín de llamas busco y soy!
Pero el arco de yeso,
¡qué grande, qué invisible, qué diminuto!,
sin esfuerzo.
(Federico García Lorca, “Muerte” de Poeta en Nueva York)
¡Cuánto esfuerzo en ser otros!
¿Y si nos decidiésemos a ser nosotros mismos?
La mirada es la fuente de donde brotan todas las emociones
INFANCIA
INFANCIA
que no estaba allí.
Desapareció de repente,
pero yo la sentía.
Quería mis alegres cuentos
que mi hermano atrapaba con sigilo curioso;
ir acompañada a la escuela
saltando los charcos con mis indómitas botas blancas;
jugar a “Veo-veo” con mi padre
las tranquilas mañanas de domingo
y que mi madre me regalase un botón
si no prolongaba mis sueños perezosos en el frío invierno.
Quería construir fantásticos castillos en la playa
y cantar villancicos por Navidad,
comprar cromos en el Kiosco
y cambiar en el banco de la plaza los que nadie tenía;
Tenía una frescura azul, un desparpajo nervioso,
una timidez de ojos atentos…
y una cama voladora que siempre estaba en mis sueños.
empecé a crecer.
María Ángeles Chavarría, de La mirada de alguien sin importancia
Cada uno a lo suyo
CADA UNO A LO SUYO
.
Sentados en despachos creados por expertos
van repartiendo credos
a las figuras menos talladas,
menos vistosas,
de este absurdo ajedrez.
Su firma es importante,
el tono de su voz es importante,
sus pasos y su aliento que te insiste
en que les perteneces
también es importante.
Cuando mueven un dedo
ya tienen tras de sí varios imitadores
(decenas, cientos o miles,
según el jubiloso y altanero tamaño
de su influencia)
que coincidirán en adular el hermoso gesto,
rebosante de encanto y de glamour,
y lo copiarán frente al espejo hasta hacerlo calco
integrado en la marcha de sus vidas.
quedarme con mi incierta pequeñez
de lo inservible
a pensar que una colección de impecables sonrisas
con sus correspondientes ademanes de perfectas corbatas
puedan ser el único motivo
por el que el mundo siga girando.
.
María Ángeles Chavarría (de Lo que sólo cuenta el alma)
Presentación EL MEU MÓN EN QUATRE ESTACIONS en la Biblioteca Valenciana
Una tarde de música y poesía en el incomparable marco de la Biblioteca Valenciana, en San Miguel de los Reyes.
Una muestra de cómo transcurrió la tarde:
Con mi compañero de escritura, Josep Lluís Doménech:
Amàlia Garrigós condujo el acto con su simpatía habitual, dando paso a nuestras voces y a la voz del violonchelo.
Firma de libros:
Gracias por apostar por la poesía y por la sensibilidad.
Domingo en la feria del libro de Valencia
El domingo 5 de mayo, bien diferente al anterior, se llenó de luz y de lectores.
Por la mañana, entrevista junto a mi compañero de escritura Josep Lluís Doménech, con motivo de nuestro recién publicado poemario El meu món en quatre estacions.
A continuación, firma de ejemplares de mi última novela Aventuras literarias: Las extrañas notas del presidiario
Por la tarde, presentación del libro El meu món en quatre estacions
Para finalizar, firma de ejemplares de nuestro poemario.
Fin de Feria.
Gracias a cuantos la habéis hecho posible, en especial a los lectores que seguís pensando que el libro es algo valioso, mágico y vital.





































































